jueves, diciembre 14, 2017

LA LIBRERÍA (THE BOOKSHOP)



 
*** y 1/2

Que Isabel Coixet es la mas internacional de los cineastas españoles es algo que ya se sabía de sobra y que en cuanto tiene entre sus manos alguna coproducción internacional en inglés le sale su mejor cine también es conocido, pero siempre queda la sensación de que la directora catalana pudiese haber conseguido en muchas de sus películas algo más. Es el caso de esta estupenda y efectiva La Librería, un sugerente drama ambientado en el Reino Unido de principios de los 60 basado en la novela de Penélope Fritzgerald que funciona estupendamente en su mezcla de melodrama y crónica de tolerancia y lucha por la aceptación social pero que debido a unos altibajos en su ritmo y a la un tanto incompleta caracterización de algunos personajes no llega a cuajar como se presuponía al principio del metraje. Con todo, Coixet demuestra como siempre manejar con enorme maestría los entresijos del drama intimista y sabe adaptarse como nadie a la idiosincrasia espacio-temporal de la historia en cuestión dotando a la película un músculo narrativo casi perfecto. La historia de Florence (Emily Mortimer) una reciente viuda que decide abrir una librería en su pueblo de adopción, una pequeña localidad costera inglesa, es una crónica de lucha tenaz contra los prejuicios y por aquello que se cree con el trasfondo del amor a la literatura y a los libros. Florence, que decide abrir un inusual negocio para un entorno no excesivamente culto y todavía anclado en el provincianismo y con el anticuado concepto del rol de la mujer en la sociedad, ve como tras abrir su establecimiento sus intentos por normalizar este con la venta de libros en aquel tiempo tan controvertidos como Lolita de Nabokov o Ferenheit 451 de Ray Bradbury tienen que pasar por un proceso tan absurdo como farragoso y todo ello con el telón de fono de mezquinas envidias e intentos de desacreditación.     

El elemento psicológico, siempre tan presente en la directora, se encuentra aquí en la envidia y en la hipocresía social, representada por ciertos habitantes del pueblo que no toleran el progreso económico (y social) de Florence y el hecho de que su librería desestabilice el “equlibrio” de la localidad. El Sr. Brundish (Billy Nighy), el oscuro mejor cliente de la librería termina siendo crucial para el futuro del negocio y de la propia Emily, pero naturalmente nada será sencillo. Una buena dirección de actores y una cuidada ambientación en donde la librería y los ejemplares de finales de los 50 de famosos títulos se adueñan de la imagen del filme enalzan una película que sin ser de lo mejor de Isabel Coixet sabe como convencer al espectador más exigente sin necesidad de gran artificio dramático. Al final, un mensaje agridulce pero cargado de esperanza que nos muestra como las ideas geniales y rompedoras pese a las penurias que pueden costar terminan mereciendo la pena. Y mucho

domingo, diciembre 10, 2017

EL REALIDAD, NUNCA ESTUVISTE AQUÍ (YOU WERE NEVER REALLY HERE)



 
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La cada vez más desaliñada  imagen pública y artística de Joaquin Phoenix parece supeditar su carrera y encasillarle en papeles oscuros, desastrados e inquietantes: esto ocurre en esta curiosa producción británica rodada en EEUU en donde el actor lleva prácticamente todo el peso específico de una historia oscura, violenta y de enorme contenido psicológico por otra parte nada reconfortante. Entre el thriller, el drama y la denuncia y con un trasfondo onírico de pesadilla casi lynchiano- aunque contenido- este resulta un filme tan sugerente como irregular y desde luego que no apto para un amplio público. La historia nos presenta a Joe, un antiguo soldado de oscuro pasado y evidente desequilibrio mental y emocional  que se dedica a ser una especie de mercenario y cazador de recompensas mientras los abruptos recuerdos de su infancia problemática y de ciertos espeluznantes acontecimientos de su pasado le persiguen literalmente provocándole alucinaciones en gran parte relacionadas con sus tendencias suicidas. Joe se dispone a liberar a la hija de un congresista secuestrada por una red de trata de blancas, un misión que al tiempo que parece ennoblecerle le hace proyectar su yo más violento, destructor y psicótico.

La crítica a un mundo hipócrita y corrupto representado por políticos que rozan la criminalidad y aparentes ciudadanos que en realidad se dedican a turbios asuntos aparece en este filme de una forma turbia y simbólica por medio también de recursos inusuales como flashbacks esquizoides, imágenes rápidas, tomas de vídeo de seguridad y en definitiva todo lo que habita en la atormentada mente de su protagonista, sin ahorrar imágenes impactantes, sanguinolentas o desagradables. La directora Lynn Ramsay demuestra ser una cineasta con bastante que decir y Phoenix realiza un interesante trabajo tal vez demasiado encorsetado a su ya comentada imagen. Es cierto que el filme tiene altibajos de intensidad y que sus recursos narrativos más insinuados que explícitos pueden resultar de difícil digestión a demás de resultar absurdamente pretenciosos en algunos momentos, pero el buen hacer se impone en la película en casi todo el metraje.  

jueves, diciembre 07, 2017

PERFECTOS DESCONOCIDOS



 
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El ser demasiado prolífico no le está beneficiando a Alex de la Iglesia. El ritmo casi woodyalleniano al que está estrenando últimamente sus películas hace que los filmes por debajo de las expectativas empiecen a aparecer de manera demasiado frecuente, como ya ocurrió con El Bar (2016) y ocurre ahora con esta nueva cinta, en realidad un proyecto de encargo de la productora Atresmedia que en realidad es un remake de la comedia italiana Perfetti Sconosciuti (2016) aunque el guión adaptado lo firme el inseparable tandem de la Iglesia- Guerricaechevarría. El tema de trasfondo no puede ser más atractivo para el gran público: el poderoso influjo de los móviles (especialmente los mensajes watsapp y los SMS) en la gente, así como su intención de denuncia social con claros elementos psicológicos también puede resultar llamativa al espectador más exigente y con ganas de un filme con algo que decir; sin embargo la película en si no consigue salirse de lo previsible y se entregada al trabajo de sus siete intérpretes principales- más que correcto, por otra parte- para dar un poco de sustancia a la historia, principalmente por medio de diálogos naturales y cotidianos pero elaborados, una puesta en escena teatral especialmente en los espacial y buenos momentos que el reparto afronta con eficacia. Pero una historia verdaderamente original, ingeniosa e interesante brilla por su ausencia y ni los consabidos guiños costumbristas contemporáneos que la ocasión requería se libran de caer a veces en lo fácil y lo obvio.

Pese a que la galería de personajes resulta interesante y el curioso meollo de la historia transcurre a veces de manera esforzada pero irregular, la sensación final es insatisfactoria. Una grupo de siete  amigos de entre 35 y 50 años- tres parejas y un recién divorciado- se disponen a compartir una a priori agradable cena en el domicilio de uno de los matrimonios y durante la velada se propone el “juego” de leer cualquier mensaje del móvil y contestar con el altavoz a todas las llamadas recibidas con el fin de demostrar que ninguno tiene secretos. Obviamente, enseguida aparecerán los líos y ocultaciones de cada uno así como todas las llamadas y watsapps van mostrando y sacando lo peor de cada uno de ellos incluidos aspectos desconocidos por el resto. La cosa se irá complicando y la tragicomedia hará acto de presencia. Una lástima que el juego psicológico se reduzca principalmente a líos amorosos y similares- con la excepción de un momento de tensión paterno-materno-filial en una de las parejas- aunque la reflexión final como reflejo de la hipocresía de muchas personas tenga su aquel. Belén Rueda y Eduard Fernández como Eva y Alfonso, la cincuentañera pareja de anfitriones, ella psicóloga y el cirujano, Ernesto Alerio y Juana Acosta como Antonio y Ana, una matrimonio de abogados aparentemente sin problemas, Dafne Fernández y Eduardo Noriega como Blanca y Eduardo la pareja más joven y feliz, y Pepón Nieto como Pepe, un profesor de gimnasia en paro que se postula como el perdedor del grupo, conforman un curioso grupo de personajes que sin embargo no da todo su potencial en la historia, lastrada bastante por el tono esperpéntico que va adquiriendo al final sin que este aporte gran cosa. Para su próxima película, Alex de la Iglesia tal vez debería esperar más tiempo, tener ideas realmente interesantes en poco margen temporal es difícil.     

martes, noviembre 28, 2017

ASESINATO EN EL ORIENT EXRESS (MURDER ON THE ORIENT EXPRESS)





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Ante la falta de ideas originales en la industria hollywoodiense  y la tendencia a efectuar  tanto remakes de otros filmes como versiones de obras literarias que han sido adaptadas hasta la saciedad, no era de  extrañar que Agatha Christie resurgiese. Una de las escritoras más leídas y con mayor número de adaptaciones televisivas y cinematográficas, la maestra de la literatura detectivesca y criminalística al igual que otros autores inmortales como Dickens o Shakespeare continúa siendo un comodín a la hora de ofrecer al público historias con atractivo y aunque hacía bastante tiempo que la gran pantalla no revisaba sus escritos, el “regreso” de Christie al cine ha pretendido hacerse a lo grande adaptando- por cuarta vez tanto en cine como en televisión- una de sus novelas más recordadas, Murder on the Orient Express (1934), protagonizada por Hercule Poirot (uno de los más célebres detectives de ficción) y cuya mejor adaptación continua siendo la firmada por Sydney Lumet en 1974 con un reparto de estrellas del momento. En esta ocasión el británico Kenneth Branagh ha tomado el mando del proyecto como director y protagonista encarnando a un personaje tan entrañable como goloso para cualquier actor como es el meticuloso y engolado detective belga con un resultado más bien discreto aunque no exento de muy buenos momentos. Y es que esta es una producción de propósito eminentemente comercial que se dedica sencillamente a cumplir el expediente ayudada por uno de los relatos de crimen y detección más apasionantes jamás escritos (Para muchos Orient Express es la obra maestra de Agatha Christe) pero demasiado encorsetado en lo previsible del cine-entretenimiento de hoy y en el lucimiento de su casting poblado de nombres célebres y otros no tanto, siguiendo claro está la estela de la adaptación de Lumet a la que esta versión sencillamente no alcanza. Hubo una vez en la que Kenneth Branagh era un director prometedor que sabía combinar las más que dignas adaptaciones clásicas o teatrales con un cine más autoral, pero desde hace tiempo es un destajista a sueldo de Hollywood capaz de aceptar dirigir los más variopintos filmes de encargo aportando algún toque personal que al final resulta irrelevante. Este Orient Express  pese la audacia en la utilización de travellings y planos desde determinadas perspectivas para trascender el reducido marco espacial de los vagones de un tren, resulta muy poco original en su puesta en escena y en la dirección de actores. Ni el propio Branagh en el papel de Poirot parece encontrarse excesivamente cómodo pese al esfuerzo por erigirse como el pivote central de la historia en todo momento: no está a la altura ni de Albert Finney (el memorable protagonista de la versión de 1974) o de otros grandes Poirots como Peter Ustinov o David Suchet.           



Aunque más o menos fiel a la novela original, la película se toma algunas licencias como cambiar el nombre, la nacionalidad o algunas otras características  de varios personajes, además de insertar algunos leves elementos de cine de acción o situaciones quizás destinadas a mantener el interés del espectador más acostumbrado al cine espectáculo. Con todo, no debe caer en saco roto la cuidada ambientación en el lujoso tren de los años 30 y la muy interesante conjunción del reparto: Willem Dafoe, Michelle Pfeiffer, Penélope Cruz, Derek Kacobi, Josh Gad, Leslie Odom Jr., Daisy Ridley, Tom Bateman, Judy Dench, Olivia Colman o Johnny Depp son algunos de los rostros del filme que hacen un trabajo tan profesional como falto de verdaderas aristas con algún que otro momento sobrante. Como también resulta bastante sinsentido un tontaina prólogo fuera de la historia principal ambientado en localización exótica: efectivamente, al más puro estilo de Indiana Jones o James Bond. Eso si, pese a que la espectacular resolución de la historia y la reflexión ético-filosófica subsiguiente son ya de sobra conocidas y este sea un relato más que estándar, Asesinato en el Orient Express sigue siendo una crónica apasionante y solo por eso merece ser vista tanto por los conocedores de la historia como los neófitos.    

martes, noviembre 21, 2017

ORO



 
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No es una aproximación definitiva al mito de la búsqueda de El Dorado ni tampoco una ambiciosa visión cinematográfica sobre las conquistas de la Américas en el siglo XVI, pero Oro ha conseguido ser un filme histórico más que sugerente gracias principalmente a no quedarse sólo en la mera crónica e ir más allá mostrando una pequeña pero clara metáfora sobre la ambición humana, el idealismo y los aspectos más oscuros de la personalidad española (envidias, venganzas, prejuicios, rencillas…) Si tenemos en cuenta que en guión se encuentra el ínclito y siempre controvertido Arturo Pérez-Reverte - esta vez a partir de un texto hecho directamente para el filme-  nos podemos hacer una idea de todo lo que se toca en esta película dirigida con el oficio y buen hacer habitual de su alter ego en el arte fílmico Agustín Díaz Yanes (Alatriste): una visión intrahistórica descarnada, oscura y cruel, abundancia de personajes todos ellos con marcada personalidad y un cierto pesimismo en todo lo tocante al devenir de la historia española. La conquista y colonización de América es siempre un filón inagotable que Yanes y Perez-Reverte explotan esta vez de lúcida y  esforzada manera consiguiendo una película tan interesante como a veces irregular y con algunos claroscuros.

La conquista de la mítica (e inexistente) ciudad de El Dorado por parte de los españoles en el Nuevo Mundo ya ha sido tratada  en el cine en otras ocasiones con desiguales resultados y siempre centrándose en la figura de Lope de Aguirre (Aguirre o la Cólera de Dios (1972) de Werner Herzog; El Dorado (1988) de Carlos Saura) pero en esta ocasión la historia se centra en unos personajes ficticios, una expedición de treinta hombres y dos mujeres listos a encontrar la ciudad con edificios hechos de oros en la selva amazónica. Un reparto competente con lo más granado de la interpretación española -y de diferentes generaciones- consigue que lo que debía ser una crónica épica con sus momentos de intriga, violencia y por que no de acción se convierta también en un drama de personajes situados todos en un entorno y contexto peculiar y desconcertante. Porque, como ya se sabe, lo salvaje (físico y moral) fuerza a mostrar al ser humano lo peor de si mismo, y en ese sentido si a ello unimos la ambición desmedida e irracional por encontrar a toda costa algo tan preciado como el oro, tenemos un panorama de destrucción, crueldad, envidias y traiciones que en esta película se plasma sin ambages ni remilgos. Una lucha que al final se torna encarnizada y que trata de demostrar además que el odio y la intolerancia es algo bastante intrínseco en la esencia española. Un honrado e intrépido pero ambigúo capitán, Martín Dávila (Raúl Arévalo), un veterano sargento, Bastarrués (José Coronado) que desconfía tanto de sus superiores como de los soldados, un despiadado mercenario y cazador de esclavos capaz de cualquier cosa para  conseguir sus propósitos, el Alférez Gorriamendi (Oscar Jaenada); un viejo capitán, Don Gonzalo (José Manuel Cervino,) más preocupado por el bienestar y la virtud de su joven esposa Doña Ana (Barbara Lennie) que les acompaña en la expedición que de sus hombres; un pendenciero y materialista soldado andaluz, Barbate (Antonio Dechent); el Pater Vargas (Luis Callejo) un clérigo que sigue a rajatabla su propósito evangelizador o Ulzama (Andrés Genrtrúdix) el escribano de la expedición que aporta un oasis de instrucción y sensatez son algunos de los personajes principales en un cast que incluye también a Juan José Ballesta, Juan Diego, Anna Castillo, Juan Carlos Aduviri o Diego París. Interesante el trabajo del reparto pese a que Ballesta o Castillo no están muy creíbles como personajes de época por su dicción. Es muy curioso, pero el personaje de Juan Diego, el militar desertor Manuel Requena recuerda mucho al de Dennis Hopper en Apocalipse Now en lo que parece un oportuno homenaje a El Corazón de las Tinieblas de Joseph Conrad y la mítica película de Coppola que en ella se basó. Puede que el (nada gratuito) exceso de violencia y sangre no sea del gusto de todos los espectadores y que el ritmo de la película decaiga en no pocas ocasiones, además de algunos recursos de guión claramente discutibles, pero Oro  no defraudará a pesar de no ser  tampoco nada del otro jueves.

miércoles, noviembre 15, 2017

LA MEJOR RECETA (DOUGH)





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Una resultona y más o menos eficaz Feel Good Movie que con estructura principalmente de  comedia y elementos dramáticos y cierto trasfondo realista y social cuenta una parábola sobre integración, evolución personal y el valor de la amistad por encima de las diferencias- en este caso generacionales y culturales- basada sobre todo en el trabajo actoral. Una coproducción británico-húngara rodada en UK que pese a sus loables intenciones se queda a medio camino de todo, incluido en el de lograr ser una comedia de calidad, a  causa de un guión demasiado previsible y rutinario.  No obstante, su positivo (aunque un tanto impostado)  mensaje no debe caer en saco roto en tanto que la realidad que describe la historia- si quitamos sus elementos más comediaticios- es algo habitual en el Reino Unido y salvando diferencias, también en otros países.

La relación entre Nat Dayan (Jonathan Pryce) el viejo propietario judío de una panadería y pastelería Kosher que no va bien del todo y Ayash (Jerome Holder) su nuevo aprendiz, un adolescente africano que lleva en UK un año y que es propenso a meterse en problemas, es el elemento central de la película. De la mutua desconfianza  inicial a la complicidad que se va fraguando hay un curioso camino en el que tiene que ver la difícil situación y la evolución personal del joven Ayash: trabajando en la pastelería como tapadera para sus trapicheos con cannanbis a instancias de su “jefe”, el delincuente Victor (Ian Hart) pronto se dará cuenta de la gran valía personal del viejo Dayan y de su difícil situación personal y económica acosado por un especulador inmobiliario que quiere hundir su soleroso establecimiento, por lo que decide ayudarle, de la misma manera que lo hizo con él. Un vertido accidental de marihuana en la masa de harina llevará a la elaboración de unos productos que por sus peculiaridades serán famosos en el barrio y al inesperado nuevo éxito de la panadería, pero lógicamente el engaño del “ingrediente secreto” no se podrá mantener por mucho tiempo y las amenazas desde el exterior siguen ahí. Con guiños muy manidos y situaciones muy vistas, a este filme lo salva su cierta honestidad y la química interpretativa con un buen plantel de reparto en el que se encuentran bastantes secundarios de toda la vida de la escena británica (Ian Hart, Phil Davies, Joanna Silverman, Andy de la Tour) pero destacando sobre todo el buen hacer del joven Jerome Holder y el siempre efectivo trabajo de Jonathan Pryce.   


lunes, noviembre 06, 2017

LA BATALLA DE LOS SEXOS (THE BATTLE OF THE SEXES)






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Parece que últimamente las historias reales y biopics deportivos son del gusto de la industria del cine y más particularmente las centradas es n el tenis- un deporte en donde las personalidades, historias y egos de los tenistas dan mucho para sí cinematográficamente hablando- como así lo atestigua este filme y el de próximo estreno Borg Vs McEnroe. Este nuevo filme de la en su día prometedora pareja de directores Jonathan Dayton y Valerie Ferris (Little Miss Sunshine) -que en 11 años apenas ha dirigido tres filmes- se centra en un curioso hecho que marcó un antes y in después en el mundo del tenis y del deporte en general como fue el mítico partido amistoso que se disputó en 1973 entre la número 1 femenina mundial, la gran Billie Jean King y el controvertido extenista metido a showman y a provocador-agitador Bobby Riggs, de 55 años, fruto de una apuesta en la que Riggs, misógino y machista, aseguró ser capaz de ganar a la mejor mujer tenista profesional debido a la según él innata superioridad biológica del hombre sobre la mujer. Emma Stone interpreta con convicción a King, un icono feminista y LGTB (fue una de las primeras deportistas en visibilizar su homosexualidad), pero su físico y ciertos tics interpretativos le restan credibilidad mientras que de Riggs se ocupa Steve Carell que también hace un buen trabajo dando vida de manera bufonesca a este playboy bocazas y con problemas de ludopatía pero con el encanto del entrañable caradura. Pese a un ritmo narrativo ágil y un afán por contar los más curiosos detalles de una historia ya de por sí sugerente remarcando toda la significación reivindicativa que supuso en términos de igualdad de sexos. The Battle of the Sexes no deja de ser una cinta previsible, más escorada a la crónica real mainstream que al espíritu independiente e iconoclasta que parecían cultivar al principio de su carrera sus directores y bastante poco sorprendente. Pese a todo, la película cumple con su propósito de ensalzar la figura de Billie Jean King y su papel como luchadora del reconocimiento de las mujeres tenistas y su derecho a cobrar los mismos salarios que los tenistas masculinos aunque no sea este el tema más central del filme.

Con una correcta ambientación de principios de los 70 y una buena recreación del ambiente tenístico de la época incluida la reproducción del partido entre King y Riggs y otros encuentros (con tenistas profesionales doblando a los actores en estas escenas), la película hace algunas aguas cuando pisa terreno melodramático y sentimental – la relación de King con la peluquera Marilyn Barnett (Andrea Riseborough, la crisis matrimonial entre Billy King y su marido Larry (Austin Stowell), las tiranteces entre el irresponsable  Riggs y su sufrida esposa (Elisabeth Shue)-  y tampoco resulta muy convincente cuando trata de ser una comedia servida por la histriónica presencia de Alan Cumming (Ted Tinling, el diseñador oficial de King y de las jugadoras del rebelde y escindido circuito femenino americano) o Sarah Silverman (Gladys Heldman, representante de jugadoras de tenis) con lo que el resultado final dista de ser consistente. No obstante, la película a grandes rasgos logra entretener al espectador y sin que este tenga que ser necesariamente aficionado al tenis, algo que es un logro. Tal vez Billie Jean King merecía algo mejor, pero este tipo de películas tampoco desmerecen.    

viernes, noviembre 03, 2017

¡LUMIÈRE! COMIENZA LA AVENTURA (LUMIÈRE !)





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¿Por que no estrenar en salas comerciales el legado conservado de los pioneros e inventores prácticos del cine, los hermanos Auguste (1862-1954) y Lois Lumière (1864-1948)? Las cinematecas no suelen ser accesibles al gran público y el medio televisivo lógicamente no hace justicia al formato original de las filmaciones; en cambio una sala de cine es el mejor homenaje que se puede hacer a las películas de estos primigenios cineastas que en 1895 patentaron su cinematógrafo, aquel artilugio que mejoraba el kinetoscopio de Edison, el primer intento por filmar y reproducir fotografías en movimiento. 108 filmaciones de 50 segundos realizadas entre 1895 y 1905 minuciosamente restauradas y conservando su curioso formato original del primer celuloide con los bordes redondeados se ofrecen en este documental que obviamente es toda una joya para losa amantes del cine y de sus curiosidades.

Thierry Frémax, que también ejerce de narrador, es el responsable de esta película que ofrece los cortometrajes en varios bloques temáticos (paisajes, escenas con niños, países del mundo, filmaciones humorísticas, etc) y en el que asistimos a los primeros intentos de creación del lenguaje y la imagen cinematográficas, heredando conceptos de la fotografía (campo en el que se habían iniciado los Lumiére) como el encuadre, los planos, pero innovando en el aspecto visual por el hecho de que ahora las imágenes estaban en movimiento. En este filme encontramos no solo pedazos de la historia del cine sino de la humanidad, ya que contemplar la primera filmación de la historia Salida de los obreros de la fábrica Lumiére en Lyon y otras películitas que los hermanos exhibieron en las primeras salas cinematográficas del mundo ante el asombro de los incrédulos espectadores de principios del siglo XX como La llegada del tren a la estación, Los herreros, El desayuno del bebé o  la que se considera la primera comedia de la historia y la primera filmación de ficción El regador regado, constituye algo más que un valioso documento visual. En total, hora y media de fantástico viaje por los orígenes de todo, por un metarrelato de lo que ha supuesto el cine siempre (entretenimiento y diversión pero también testimonio, ficción pero también realidad) y todo ello presentado como un homenaje no sólo a los invetores del cine sino al espectador que durante más de 120 años ha sentido, ha vivido, ha amado, ha reído y ha llorado con el séptimo arte.       

miércoles, octubre 25, 2017

HANDIA





 *** y 1/2

Excelente y esforzada la reválida de Jon Garañano y Jose Maria Goenaga tras la aclamada Loreak (2014) cambiando de tercio temático pero sin abandonar el trasfondo poético de aquella película en esta ocasión tal vez con mayor justificación ya que el hecho de contar una historial real utilizando recursos simbolistas y un trabajado esteticismo visual al servicio de la sugerencia y del lirismo es algo que siempre es muy grato y enormemente efectivo si se aprovecha bien. Y esto precisamente es lo que ha conseguido este habilidoso tandem de directores con Handia, una película muy agradable de ver gracias a su pulcritud narrativa no exenta de poderío y su curiosa temática, no muy habitual en el cine hispano. El filme nos cuenta la poco conocida historia de un personaje singular como fue Joaquín Eleizegui (1818-1861), el Gigante de Altzo, un campesino vasco que a mediados del siglo XIX fue considerado como el hombre mas grande de Europa llegando a medir 2,42, fruto de una enfermedad que hacía que siguiese creciendo continuamente durante su edad adulta. Enfocada como un drama biográfico, la película muestra principalmente la lucha de un hombre por ser aceptado en una sociedad tan cambiante como la del siglo XIX y que su por entonces casi monstruosa condición (tal estatura era todo un prodigio en aquella época) le obligó casi contra su voluntad a convertirse en un fenómeno de feria que fue exhibido en diversos países de Europa en la época 1840-1855 ganando la sorpresa, la admiración y la fama de las gentes. Un muchacho que no había salido apenas de su pueblo natal guipuzcoano, Altzo y que comenzó casi a descubrir el mundo exterior bajo su condición de atracción circense- una práctica la de la exhibición de personas “extraordinarias” bastante común y popular en el XIX y principios del XX- de la mano de un sabidillo promotor de espectáculos vasco y de su hermano mayor, Martín, un hombre que encontró en las giras de exhibición con su hermano un modo no solo de enriquecerse sino de dejar atrás una vida rural en el caserío que se le hacía gris e insuficiente.
 


La relación entre los dos hermanos, de profundo cariño y respeto pero al mismo tiempo de una extraña interdependencia emocional y material no exenta de contradicciones y altibajos, es lo que mueve el devenir de esta bonita historia que como tal no tenga aparentemente mucha cosa que contar pero en realidad es un juego de emociones y sentimientos entre los personajes - los hermanos Eleizegui principalmente- que cautiva al espectador. Rodada en euskera y castellano principalmente con algunos diálogos en inglés y francés, con una excelente ambientación decimonónica que plasma diferentes ambientes sociales (el rural vasco durante y después de la I Guerra Carlista, el del Madrid isabelino, la Inglaterra victoriana “interpretada” por lugares con solera de la Gran Via bilbaína) y realzada con una puesta en escena austera pero enormemente atractiva gracias a la bella fotografía de Javier Agirre y momentos de cierta poesía visual, Handia es una película que logra simpatía sin trucos melodramáticos baratos ni lugares recurrentes en este tipo de historias, como puede ser el rechazo a los monstruos. Eneko Sagardoy (Joaquín) y Joseba Usabiaga (Martín) logran dos emotivas interpretaciones como dos casuales viajeros buscavidas cada uno con objetivos diferentes pero finalmente unidos el uno con el otro en mitad de un extraño y forzado tránsito de lo tradicional de su modo de vida a la modernidad del XIX. El personaje del gigante resulta conmovedor y con enorme encanto, con referencias bien aprovechadas del John Merrick de El Hombre Elefante pero con originales anotaciones como las que añaden “rareza” al personaje en su época al hablar una lengua extraña como era entonces el euskera (muy curioso el momento en el que Joaquín es presentado a una adolescente reina Isabel II mostrando sus conocidas aficiones eróticas). Momentos emotivos, a veces traicionados por alguna forzada situación, y una marcada simbología en muchas escenas, realzan una película que sin ser del todo redonda, resulta de muy recomendable visión.