domingo, marzo 16, 2008

UNA APROXIMACIÓN A LA MASONERÍA (Y II)

El Gran Arquitecto del Universo

El concepto del Gran Arquitecto del Universo (GADU), el símbolo masónico por excelencia y uno de los más conocidos de este mundo, en realidad tiene bastantes interpretaciones, en concordancia con el libre pensamiento masónico, aunque según la corriente algunas de ellas reciben carácter de dogma. De ese modo, según al corriente regular, el GADU es el ser supremo, Dios, y en el que todo masón debe creer, siendo invocado en los ritos. En la corriente liberal o adogmática no es obligatoria la creencia en el Ser Supremo ya que relativiza entonces la libertad de conciencia y pensamiento de sus miembros. La interpretación del GADU es, en todo caso, personal: puede ser el Dios creador y providente, el concepto de la creación, el origen de universo o el ideal de perfección masónico.

Esta claro, por otra parte, que la Francmasonería tiene en estos conceptos una inspiración claramente religiosa, aunque tanto el catolicismo como el protestantismo han sido y fueron furibundos enemigos de la Masonería, principalmente y según ambas doctrinas cristianas por su carácter “anticristiano”. Prácticamente, se puede decir que toda la antimasonería que en los últimos siglos se ha venido desarrollando en círculos conservadores esta basada principalmente en ese supuesto carácter anticristiano. De allí ha surgido la interpretación de la masonería como conspirativa y enemiga de la civilización cristiana, y partiendo de esta última, la paranoica visión de las ansias dominativas mundiales de la masonería y la obsesiva identificación de figuras de la política internacional y de corrientes políticas progresistas con la masonería. Nos centraremos mas adelante en los argumentos antimasones, pero diremos de momento que todas estas son histéricas y burdas interpretaciones sin fundamento alguno y las cuales la historia y la evidencia han negado una y otra vez.


La Iglesia contra la Masonería

La argumentación antimasónica cristiana, inspiradora de la antimasonería de ciertas corrientes conservadoras, tiene que ver también con argumentaciones políticas que emparentan de modo un tanto forzado a la masonería con el marxismo. Es cierto que la masonería se nutrió en el siglo XIX de por entonces importantes figuras de ideología por entonces catalogada de progresista, pero hay que tener en cuenta que la masonería atraía en aquel tiempo a un vanguardia intelectual preocupada por los cambios fundamentales de pensamiento y política que fueron aconteciendo a lo largo de ese siglo, y que incluían conceptos tan democráticamente básicos como el sufragio universal o el parlamentarismo. Es decir, que al masonería fue vivero de pensamiento de gente de ideologías muy diferentes, tanto de derechas como de izquierdas, por lo que la identificación de la “progresía” con la masonería no es sino una manipulación que en realidad escondía el temor de la iglesia de perder su poder, algo que por cierto la masonería no llevo a cabo de modo alguno porque sencillamente estaba para otras cosas. Y, en fin, como si hoy un día no hubiese masones conservadores. Por cierto, el marxismo, por razones vinculadas también por el miedo a perdida de influencia entre al población ante otro ideario digamos que dogmático, también se opuso a la masonería.

La argumentación cristiana de la antimasonería tiene argumentaciones también en el cambio de contenido de conceptos y dogmas cristianos (Dios, Jesús) y de algunos aspectos de los ritos y ceremonias que resultarían blasfemos, pero que más bien suenan a cuento: alusiones a castigos de pena de muerte (cuando en el masón aprendiz nada mas entrar en la logia jura no revelar los secretos de al masonería so pena de que el corten el cuello o cuando se jura no revelar los secretos de la masonería bajo pena que su corazón “sea arrancado y el cuero arrojado a los cuervos”) o el culto a Lucifer. En lo último Lucifer no es visto como “el ángel caído” y la personificación del mal, como pretende la iglesia, sino como una encarnación de la luz; esta y otras concepciones rituales simbólicas son mas bien formales y sin contenido trascendental alguno, herederas de la primera concepción esotérica de las logias; en otras palabras, simples rituales que en el caso de la mención a Lucifer no tienen ningún pretendido carácter satanista. Por otro lado, resultan bastante burdas las acusaciones de que en ritos se escupen crucifijos, algo que posiblemente se hiciese en los primeros tiempos de la Masonería por parte de logias más anticlericales. Y en cuanto a los juramentos bajo pena de muerte violenta, poco hay que decir más que, en todo caso, son simples formulas de juramento ancestral (aunque bastante burras): no hay mas que ver “cuantos casos” de gente a la que han arrancado el corazón, que han aparecido con el cuello cortado, o que han sido pasto de cuervos se han dado en todos estos años.


Deberes y ritos

En base a las constituciones de la masonería, podemos saber los aspectos básicos de la organización y de la actuación masónica. En las Constituciones de Anderson se establece el reglamento de las logias y un concepto tan fundamental como es el de los “deberes”, o lo que es lo mismo, los “mandamientos” de la Masonería. En estos hay aspectos tan significativos como el rechazo al ateismo, la adhesión al poder estatal y el secreto de la masonería. La Masonería contiene diferentes grados por los que sus miembros van pasando y en ellos se les va revelando diferentes “secretos”. ¿Cuál es el contenido de estos secretos? Ese es precisamente uno de elementos semidesconocidos que otorgan a la Masonería un carácter semisecreto, aunque esta institución no posea hoy en día el carácter de organización secreta. Y en todo caso, esos “secretos”, no guardan (al menos práctica y realmente) ningún plan de dominación del mundo, como pretenden muchos críticos con la masonería.

Hay que decir que los deberes masónicos han sido la causa principal, por su aceptación o rechazo, de los cismas más importantes de la historia de la Masonería. Volviendo a los grados de la masonería, resulta evidente que guardan relación con el mundo caballeresco medieval y- como hemos visto antes- con los templarios. No obstante, fueron introducidos como parafernalia estética y ritual por André Michel de Ramsay, para hacer mas atractiva la masonería entre la nobleza francesa.

En cuanto a los ritos, el sistema de ritos no es universal en la masonería: podemos encontrar diversos ritos en una misma obediencia o corriente, o ritos que se repiten distintas obediencias. Dentro de un casi centenar de ritos y de sistemas de grados destacan:

Rito de Emulation, el principal y mas difundido con tres grados básicos, aprendiz, peón y maestro, y es el más difundido en el mundo. Cada grado tiene jerarquías propias, aunque también pueden existir en algunas logias grados complementarios superiores, como los “Caballeros Templarios”, el “Arco Real” (despues del maestro) o el “Mark Master” (después del peón)

Rito de York, muy difundido en EEUU y que reúne los grados del "Arco Real", (derivación del Emulation en la que se añadía el grado de este nombre), mas el "Marco" (grados del cuarto al séptimo), los "crípticos" (del octavo al décimo) y cuatro últimos, llamados "templarios".

Rito Escocés Antiguo y Aceptado, con 33 grados.

Rito francés, con escasos grados

Ritos egipcios, con cerca de 90 grados

Doctrina masónica

Si en definitiva tuviésemos que extraer unos rasgos comunes de la “doctrina” masónica (en el caso de que esta existiera) estos serían:

· Referencia a una ley moral de corte iusnaturalista

· Deísmo; inspiración religiosa teísta aunque sin dogmatismo claro y de carácter personal (Dios concebido como uno lo desee)

· Existencia de un método de discusión de problemas según lo que parece justo y verdadero para la mayoría de los miembros (hermanos), en donde entrarían en juego las diferentes opiniones individuales. Este método sería de corte realista, además de antropocentrista (basado en la libertad del hombre) y espiritualista (existencia de “algo mas” que lo material).

· ¿Relativismo intelectual?; sobre esto habría muchas discusiones, pero parece claro que no se busca la verdad absoluta, ya que pueden influir muchas variables independientes.


Masonería femenina

La presencia de la mujer en la masonería no fue en un principio aceptada y su incorporación nunca ha sido normalizada. En esto hay que remitirse a los orígenes de la masonería, ya que en la edad media las mujeres no solían ejercer labores de arquitectura o construcción, y por lo tanto no eran susceptibles de entrar en las logias. No obstante, se tiene constancia de que algunas escultoras de catedrales con grado de maestras pudieron haber formado parte de logias en el siglo XVII. En las Constituciones de Anderson, ya con la masonería especulativa, no se contemplaba la entrada de mujeres en las logias, pero en 1730 hubo mujeres que reclamaron su entrada en la masonería. En 1774, bajo la tutela del Gran Oriente de Francia surge la Masonería de Adopción, logias de mujeres bajo la tutela de varones. Un año después se funda la logia “El candor”, mixta y que fue presidida como Gran Maestra por varias mujeres, siendo la primera de ellas (y la primera en la logia), la duquesa de Bourbon. Posteriormente, a lo largo del XIX, otras logias fueron incorporando mujeres, pero fue en pequeña medida y la mayoría se oponían aún a la admisión de mujeres. En 1893 se crea la Gran Logia Simbólica Escocesa de Francia, por parte de Marie Deraismes, que dará origen a laOrden Masónica Mixta internacional “El Derecho Humano”. En 1952 se crea la Gran Logia Femenina de Francia, ya que la masonería de adopción desaparecería. En los años sucesivos irán surgiendo logias exclusivamente femeninas en todo el mundo. Hoy en día la incorporación de la mujer a la masonería esta comúnmente aceptada, pero aún hay reticencias y es tachada como “irregular”.


Los enemigos de la Masonería

Las diferentes tendencias antimasónicas no religiosas se han basado en argumentos que van desde el exceso de secretismo hasta el sectarismo, pasando por la promoción del ocultismo. Estos tres argumentos, son tal vez los que mejor sintetizan los elementos poco claros o cuestionables de la masonería en u aspecto formal. Efectivamente, una institución antiquísima padece de ritos y escenografía tal vez extravagantes y rimbombantes, pero son solo eso, ritos, a los que se uniría su legendario secretismo, que no parece esconder ninguna realidad trascendental a la luz de lo que nos ha mostrado la historia. Lo del ocultismo, aunque en un primer visionado (obsérvese la inquietante simbología masónica), pueda parecer de que existe en realidad, una aproximación al mundo de la masonería y sobre todo el hecho de constatar la pertenencia a la masonería de personas a los que lo esotérico no parece preocuparles lo mas mínimo, deja a esa crítica sin argumentación, siendo evidente que el ocultismo es una vez mas un aspecto formal. Esta denuncia fue fundamentalmente promovida pro la iglesia católica.

La Masonería, en general, nunca se ha llevado bien con los regímenes totalitarios, sean del signo que sean, lo que invalida el últimamente recurrente argumento que identifica la masonería con la izquierda o incluso con las dictaduras. En los regimenes socialistas se tachaba a la masonería de conservadora y promovedora de los valores burgueses, además de originadora de corrupción política, siendo perseguida en la mayoría de países socialistas. Precisamente el catolicismo acusó a la masonería de ser el germen del socialismo. No terminan ahí las contradicciones, ya que desde sectores del cristianismo protestante se acusa a la masonería de tener una inspiración ritual y deísta de corte católico (algo que es objetivamente cierto). Sea como fuere, si es cierto que la masonería más liberal y adoctrinal mantuvo una postura anticlerical, pero como también la han podido mantener diferentes corrientes de izquierda talmente ajenas a la masonería. Fue el tono secreto y digamos que solemne lo que alarmó a la iglesia, ya que veían en ellos unos rivales en la “atracción” espiritual.

La iglesia católica, en su argumentación antimasónica, ha incluido argumentos que alertan sobre las intenciones de la toma del poder político de la masonería, aunque, como hemos dicho antes, su argumentación fundamental se basa en al contradicción de la “doctrina” masónica con dogmas cristianos y en su relativismo intelectual. Varias encíclicas en el XIX alertaban a al comunidad católica de los “peligros” de al masonería, extendiendo entre al población llana un infundado terror a “los masones”, a los que prácticamente no conocían. De ese antimasonismo católico tomó el régimen de Franco en España su furibunda persecución a al masonería, elevándolo a “problema nacional”. Y de la masonfobia franquista parecen haber heredado los aláteres de la nueva derecha española su cómico sentimiento antimasón, basado en argumentos falaces y manipulados que traen el mensaje complementario de “la masonería ha sido al causante de los males de al humanidad a lo largo de al historia” y “cuidado, el gobierno socialista es masón”, sentencias tan megalómanas como falsas y propias de una mente retorcida.

¿Masonería al poder?

No obstante, la pregunta de si la masonería busca el poder político o el hecho de si lo ha ostentado alguna vez, unido a la hipótesis de la corrupción política supuestamente practicada por el mundo masónico, es lo que mas encendidos debates sigue generando. Efectivamente, muchos gobernantes de diverso signo han sido masones: varios en Francia, como Napoleón, Carlos X, Luís Felipe de Orleáns; también en EEUU como Washington, Andrew Johnson, Roosevelt; paladines de la independencia latinoamericana como San Martín y Bolivar; otros en España, como Castelar, Sagasta; en Italia (Cavour), además de miembros destacados de diferentes gobiernos, especialmente en el siglo XIX. Analizando la historia, es cierto que hace dos siglos muchos políticos eminentes y estadistas eran masones, unos mejores y otros peores, lo que señala que en el XIX la masonería era toda una escuela de pensamiento político, además de estar bastante “de moda” entre notables y personajes con ambición de poder. En el siglo XX la atracción de la masonería en la clase política (y militar) se fue atenuando cada vez más, hasta el punto de que el número de altos políticos masones descendería hasta lo anecdótico en países donde su influencia fue enorme, como en Francia. En definitiva, la influencia de la masonería en la política del siglo XIX fue total, pero no esta nada claro que la masonería en ningún país formase un núcleo en busca del poder político, ni que una vez supuestamente conseguido este (en gobiernos en donde había masones y no masones) se dedicase a mantenerlo a toda costa usando la corrupción: mas bien es evidente que gran parte de los avances de la democracia y de las libertades en el siglo XIX (dentro del estrecho espacio en el que se podía avanzar en aquella época) se deben a políticos masones, que en ningún momento se plegaron a la obediencia total a la masonería ni instauraron permisivos principios de radicalismo que desembocarían en lo totalitario como sostienen los nuevos críticos derechosos de la masonería. Ya en el siglo XX la pérdida de influencia de la masonería en la política se hace evidente, aunque los diversos pensamientos antimasónicos seguirán viendo fantasmas donde no los hay y no pocos gobiernos irán a al caza del masón, amparados en el efecto de las secuelas de una supuesta megalomanía política masónica en el XIX que no fue tal, sino el hecho de que la mayor parte de los políticos - lo decimos así de claro- eran masones, tanto los mas progresistas, como, posteriormente, los mas conservadores. Ya en el XX, líneas de pensamiento conservadoras verán en la masonería el origen de todos los males del mundo, basándose en la supuesta (y totalmnte manipulada) de la Masonería con rebeliones sangrientas y sistemas políticos totalitarios.


Los nuevos antimasones en España o la paranoia de la derecha

Conviene detenerse en el pensamiento antimasónico de la nueva derecha española, esa que hasta hace poco ostentó el gobierno en España y que combina no pocos tics totalitarios con total intolerancia y muchas veces mala uva sin escrúpulo alguno. Según algún autor, al masonería ha sido al causa de todos los males políticos de este mundo desde principios del siglo XIX, con relación de causa directa con la revolución rusa, la revolución méxicana o el desencadenamiento de la guerra civil méxicana. Según este pensamiento, el poder masón se obtuvo en la mayoría de las veces de forma violenta, algo totalmente falso ya que en los ejemplos revolucionarios que se ponen (enumerados antes), la masonería solo ocupó un papel residual o prácticamnte incluso inexiste, como en el caso de Rusia: ¿Qué interés hubiese habido en el comunismo de aliarse con una corriente de pensamiento tan diferente a sus ideales o modus operandi? Por que hay que recordar que en al época de la URSS la masonería fue perseguida y aplastada, aun cuando muchos miembros del PCUS fueron inicialmente masones, argumento esgrimido por estos paladines de la nueva derecha como prueba irrefutable de la relación comunismo-totalitarismo-masonería, cuando en realidad esto obedecía a el enorme éxito de al masonería en toda Europa hasta principios del siglo XX: casi toda persona que se preciase era o aspiraba a ser masón. Más forzada aún si cabe es la relación del incicio de la Guerra Civil Española con la masonería, que según algún autor cumplió en la II República el papel de inspirador ideológico de todos los movimientos revolucionarios que se vivían en España en los años 30 (la revolución de 1934) y del anticlericalismo furibundo, conexión esta totalmente falsa, ya que, como hemos dicho antes, cualquier ideología anticlerical no podía ser circunscrita solo a la masonería ni tan siquiera indirectamente. En general, se busca una conexión de la masonería con todos los “males” que vivió España en el siglo XX (menos el Franquismo), llegando a desvergüenzas del calibre de afirmar que al masonería “aniquiló” el “imperio español”, en el siglo XIX, refiriéndose a la independencia de las colonias ultramarinas de América Latina y Filipinas, y añorando de ese modo en pleno siglo XXI al “imperio”, en el mas puro estilo de imperialismo rancio, anacrónico y negrero. Tampoco faltan por parte de estos autores afirmaciones que tratando de reforzar la falsa conexión de la masonería con el totalitarismo hablan de un trato “suave” del nazismo y del fascismo italiano con la masonería (si hubo nazis masones, ¿y que?), lo cual no es cierto del todo, solamente tal vez por el hecho de que la militancia masona de algunos nazis o fascistas frenó cualquier represión salvaje frente a ellos, como ocurrió en la URSS con antiguos masones que llegaron a cargos de importancia, sin que hubiese habido en absoluto relación alguna entre los principios de la revolución rusa y la masonería y estando además los masones en el punto de mira.

Los críticos de la nueva derecha española completan su colección de manipulaciones buscando conexiones entre las sectas mas importantes de la historia (los Mormones, la Ciencia Cristiana, los Testigos de Jehová.); si que es cierto de que fundadores de esas sectas fueron masones, pero la concepción totalmente intolerante hacia estos movimientos por muy dudosos que sean y lo anecdótico muchas veces de la militancia masónica de estos fundadores, revelan que en realidad lo que se desea hacer es hacer una descarada defensa del cristianismo como “religión verdadera”. También resulta revelador lo poco que estos autores citan del papel de la masonería en la independencia de EEUU, país del que estos mismos autores no dudan en deshacerse en elogios y en describir siempre que pueden sus supuestas virtudes de iluminación de progreso y libertad hacia toda la humanidad. En fin…

Y concluyendo…

Seguimos sabiendo poco sobre la masonería, es cierto. Pero no cabe duda que sus supuestos males se han exagerado pretendidamente y de que la paranoia de algunos parece verlos en loso más insospechados lugares, planeando la “conquista del mundo”. Sea como fuere, se esta demostrando de que la masonería, o mejor dichos, muchos masones cumplieron un papel fundamental en el progreso de la historia: Washington, Sanmartín, Bolivar, Luther King, sin que podamos hablar, ojo, de una relación causa efecto con su pertenencia masónica. La Masonería ah de ser considerada como lo que es, una institución de origen muy antiguo que trata de discutir y de buscar la buena manera de obrar del ser humano, aunque sus ritos y parafernalia resulten extraños para muchos. Masonería ha habido, hay y puede que haya siempre. Otras cosas hay en este mundo que son mas preocupantes.

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