domingo, agosto 21, 2011

ALAN PARKER, EL OJO PERTURBADOR


Cineasta hábil, profesional, provocador, comprometido y a veces sorprendente, el director británico Sir Alan Parker (Londres, 1944) ha mantenido durante 40 años de andadura profesional una interesante carrera con filmes de enorme calidad como El Expreso de Medianoche (1978) Después del Amor (1982),  Pink Floyd: El Muro (1982), Birdy (1984), El Corazón del Ángel (1987), Arde Mississipi (1988) o La Vida de David Gale (2003), algunos de ellos importantes éxitos en taquilla y otros auténticos filmes de culto. No obstante, también es cierto que Alan Parker ha mostrado desde siempre una gran irregularidad en su filmografía (14 títulos como director) que le ha impedido ser catalogado como un gran realizador, ello debido en parte a su afán polemista, su peculiar manera de entender el compromiso político y social y un cierto sensacionalismo efectista en el planteamiento y resultado final de sus películas. Amado y odiado, cineasta de culto, defensor de la cultura pop, agitador mental mediante el uso de imágenes y conceptos inquietantes, árido, espontáneo, creador de imágenes agresivas,  amante del cine para y con niños y adolescentes y un gran obseso de la importancia de la música en los filmes (una parte importante de su filmografía se adscribe al género musical), Alan Parker nuca ha dejado indiferente a los amantes del cine.  


Con Alan Parker no existe término medio: o lo amas o lo odias. Cineasta polémico por naturaleza, Sir Alan Parker es un director directo, sin ambages, un tanto pretencioso y que no se anda con miramientos a la hora de mostrar imágenes y situaciones perturbadoras o inquietantes, muchas veces con una estética casi de pesadilla. Esto, unido a cierto afán polemista y a su carácter perfeccionista incluso en los matices más aparatosos de su cine, le ha convertido en un cineasta un tanto inclasificable y bastante a la greña con la crítica (ora le alaba, ora le defenestra) pero que siempre ha contado con envidiable libertad artística. Varias películas memorables en su filmografía corroboran su enorme buen hacer, aunque sus frecuentes altibajos también demuestran su cabezonería y su poco tino al incluir elementos innecesariamente polémicos y golpes de efecto un tanto salidos de madre. Excepcional guionista y cultivador de temáticas muy variadas, Parker es un director que pese a todo sería injusto negarle un gran honestidad en su faceta de hombre comprometido en su obra con diversas causas y denunciante de injusticias varias (los derechos de las minorías, la repulsa a los desastres de la guerra, posicionamiento claro en contra de la pena de muerte, denuncia de las injusticias en algunos países y en la política internacional, defensor de la juventud como creadora de ideas y como valor de futuro). 40 años después de sus comienzos profesionales en el séptimo arte en una carrera dividida entre su Reino Unido natal y Estados Unidos, entre lo más comercial y lo más Indie, resulta más que interesante repasar la trayectoria de uno de los directores de cine más singulares del último tercio del siglo XX.  


Alan William Parker nació en el día de San Valentín de 1944 en el norte de Londres, cuando el RU estaba metido en plena II Guerra Mundial. Su padre, William, era pintor de brocha gorda, y su madre, Elsie, modista. Poco después de dejar el instituto, el joven Alan se colocó como creativo publicitario y estuvo ejerciendo dicha ocupación en diferentes agencias de publicidad hasta 1970. Parker demostró ser un joven talentoso e imaginativo y con gran conocimiento de la cultura y los gustos juveniles, especialmente la música rock la cual adoraba, y en 1971 pasa a escribir guiones de anuncios para televisión. Alan Parker no había recibido formación audiovisual, pero era un gran amante del cine y se esforzó por dar carácter cinematográfico a sus guiones para anuncios, al tiempo que comienza a dirigirlos. Parker deseaba dirigir algún día un filme, pero aún no se veía dirigiendo un largometraje ya que el mismo se percibía bastante verde con solo algunos anuncios dirigidos. En 1970, con 26 años, decidió escribir el guión de un filme infantil (Parker siempre ha adorado a los niños) y lo envió a Goodtimes Enterprisses, una productora de cine fundada en 1968 con vocación de moderna y transgresora que había producido Performance, un filme vanguardista e inclasificable rodado en 1968 pero no estrenado hasta 1970 y que tenia a Mick Jagger como protagonista, uno de los ídolos de Alan. A David Puttman, uno de los dos socios de Goodtimes, le gustó mucho el guión y accedió a que su empresa lo convirtiese en filme: nacía así Melody (1971), film de culto preadolescente en la década de los 70 y que pese a no estar dirigida por Parker (Waris Hussein fue su realizador) puede ser considerado el primer film del cineasta londinense ya que su impronta no solo se deja ver en el guión sino en el look final de la película, ya que fue director de la segunda unidad, supervisó el montaje y rodó algunas escenas. Melody contaba la curiosa y tierna historia de amor entre dos críos de 12 años, el inocente e inteligente Daniel y la sensible pero decidida Melody, en medio del rechazo y la incomprensión de los adultos. La película tenía una atmósfera realista y totalmente creíble que hizo identificarse a muchos niños con los protagonistas del filme además de cierto componente social (la relación de Daniel, un chaval de clase media-alta con su mejor amigo Ornshaw, un rebelde golfillo de los barrios más pobres de Londres), y obtuvo relativo éxito, especialmente en el RU Japón y Latinoamérica Mucha parte del éxito se debió al hecho de que los  protagonistas eran los inolvidables actores principales infantiles de la célebre Oliver! (1968), Mark Lester como Daniel y Jack Wild como Ornshaw y a su estupenda banda sonora pop a cargo de temas de años anteriores de los Bee Gees, que fue un éxito de ventas. Aunque irregular y naïf, Melody es considerado hoy un filme de culto y un clásico del cine infantil 


 Alan Parker no obstante tardaría cinco años en dirigir su primer largo. para el cine. Durante ese tiempo continuó como director de spots en la prestigiosa agencia publicitaria londinense Collet Dickenson Pearce (CDP), para la que dirigió un gran número de anuncios que le hicieron ganar prestigio y numerosos premios, convirtiéndose en el director publicitario más talentoso del RU. Parker continuó como realizador de anuncios como ocupación principal hasta finales de los 70, cuando ya había dirigido su primer largo Bugsy Malone (1976). En 1978 se despidió de CDP con un divertido y galardonado anuncio de vermouth Cinzano interpretado por Joan Collins y Leonard Rossiter (el inolvidable Reginald Perrin televisivo): No obstante, a partir de  1974 deja en un segundo plano el mundo de la publicidad para dirigir sus primeros cortos de ficción, y ya en los 80, tras Midnight Express dejará prácticamente su faceta de director publicitario En 1974, tras un intento frustrado de rodar una serie para la BBC, dirige sus dos primeros y únicos cortos, Our Cissy, una historia dramática con el tema del suicidio como trasfondo, y  el thriller Footsteps , que le gustó bastante a la crítica y llamó la atención del público. Sea como fuere, Alan Parker prefería la estabilidad económica que le otorgaba el ser director de anuncios y optó por hacer esperar un poco su debut en el largo aunque la crítica ya alabó su estilo en Footsteps. En 1975 dirige un telefilm, The Evacuees, sobre las experiencias de un niño judío evacuado de Manchester durante la II Guerra Mundial. Escrito e ideado por Jack Rosenthal (Parker había escrito el guión de sus dos cortos), el telefilme ganó un BAFTA por el guión de Rosenthal (que mas tarde sería guionista de películas como Yentl) y hoy en día es considerado como unos de los mejores telefilmes estrenados en UK en los 70. De nuevo, Alan Parkee volvió a trabajar fundamentalmente con niños (el joven actor Gary Carp interpretó a Danny, el protagonista) y vio aumentado considerablemente su prestigio: había llegado la hora de pasar al largometraje cinematográfico.      
Parker pensó en escribir el mismo una historia. Padre ya de cuatro hijos, Parker volvió a acordarse del público infantil, como en Melody, y decidió dirigir una película para los más pequeños. Su hijo mayor Alexander le propuso hacer una película con un reparto solo compuesto por niños y a Alan le gustó la idea, y se le ocurrió hacer un filme de género con niños interpretando a adultos pero comportándose básicamente como infantes. Bugsy Malone (conocida en España como Bugsy Malone, nieto de Al Capone) comienza a rodarse en 1976 concebido como un musical de gangsters y hampones de los años 30…pero todo con niños con protagonistas, una especie de parodia inocente del cine negro y un homenaje lúdico a los musicales de era dorada de Broadway. Parker escribió la historia y seleccionó a varios actores- todos ellos menores de 17 años- en UK y EEUU, incluyendo a la estrella infantil americana Jodie Foster, que en aquel entonces contaba con 13 años y una prometedora carrera por delante tras intervenir en Taxi Driver, de Martin Scorsese. El reparto largo de críos y preadolescentes incluía también a futuros actores de fama modesta como un Scott Baio de 15 años (que hacía del Bugsey Malone del  título), por la parte americana, y Dexter Fletcher, Bonnie Langford y Jonathan Scott-Taylor por la británica. Otros como Florrie Dugger, que interpretaba a Blousey Brown, la chica de Bugsy, no tuvieron tanta suerte. La historia era un divertido e infantilizado recorrido por los tópicos del cine negro y de gangsters de los años 30 y 40, con clubes con venta ilegal de alcohol, chicas aspirantes a cantantes, bandas rivales (la de Sam el Gordo y la de Dan el Dandy), promotores de boxeo en apuros, números musicales…y  pistolas que disparan pelotas de ping pong y una batalla final de tartas.
La música y las canciones fueron compuestas por el compositor, cantante y actor Paul Williams, que había trabajado con un joven Brian de Palma en el filme de culto El Fantasma del Paraíso pero pese a ser un trabajo consistente, el hecho de que las canciones fuesen interpretadas por cantantes adultos mientras los chavales hacían play back no hizo sino conseguir un efecto extravagante. Pese a todo, Bugsy Malone, fue un éxito de crítica –alabó el original formato y concepto del filme-  y un relativo éxito de público, además de conseguir nominaciones a los Globos de Oro ya los Oscar por su partitura musical. Hoy en día es considerado un pequeño y curioso clásico.

 
Alan Parker pese a todo no deseaba encasillarse como un director para niños y adolescentes y para su película siguiente deseaba un abordar algún tema basado en hechos reales. Tras dirigir otro olvidado telefilme a finales de 1976, No Hard Feelings,  en 1977 él y el productor de Bugsy Malone Alan Marshall (que había colaborado con Alan desde los tiempos de CDP y los primeros cortos) aterrizaron en Hollywood requeridos por el también británico David Puttman, que ya había trabajado con Parker en Melody y que se encontraba en EEUU para  Columbia Pictures. Aquel año se creó uno gran revuelo con el libro Midnight Express de Billy Hayes y William Hoffer, en el cual se narraba la alucinante y terrible experiencia del primer autor, encerrado durante cinco años (1970-75) en prisiones turcas tras ser detenido en el aeropuerto de Estambul con un cargamento de haschis y en donde fue sometido a diversas vejaciones. El guionista y aspirante a director norteamericano Oliver Stone se hizo con los derechos del libro y lo convirtió en un guión, que fue adquirido por Columbia Pictures. Puttman y Marshall iban a producir la adaptación a la pantalla de Midnight Express (El Expreso de Medianoche) y naturalmente, Alan Parker, director prometedor, fue la opción elegida por los estudios para dirigir el filme. Por lo tanto, Parker acometía su primera experiencia americana y además se enfrentaba por primera vez a un guión ajeno.


El Expreso de Medianoche (1978) es sin duda la obra maestra de Alan Parker y uno de los filmes más polémicos de la historia del cine. Fue rodado en Malta ya que el gobierno turco, que se había escandalizado por el libro de Hayes y Hoffer por el retrato que hacía de las prisiones turcas como torturadoras y sádicas, denegó los permisos de rodaje. El guión de Oliver Stone se había tomado ciertas libertades con la crónica real que vivió el norteamericano Billy Hayes en Turquía y eso de entrada no gustó nada a Hayes (por ejemplo, en el filme, Hayes es violado por un guardián o sufre intentos de violación, mientras que Hayes  aseguró que tuvo en prisión sexo consentido, al mismo tiempo que en su estancia en un hospital psiquiátrico, Hayes nunca mordió o se peleó con nadie), pero Parker respetó al pie de la letra el guión de Stone y firmó un filme ultraviolento, sádico y desagradable pero enormemente realista y honesto. Las escenas en las que es inevitable apartar la vista son incontables. Parker demostró con esta película ser un director sumamente naturalista y sin ningún remilgo en mostrar escenas de violencia extrema en la estrambótica y kafkiana odisea de un joven norteamericano encerrado en un infierno terrenal en donde el instinto de supervivencia se traduce en un impulso irrefrenable y orgiástico de violencia extrema. Brad Davies, que encarnaba a Billy Hayes, encabezó un eficaz reparto en donde se encontraban Bo Hopkins, Paolo Bonnacelli, Randy Quaid, Paul L. Smith y un soberbio John Hurt en el papel de Max, un preso occidental sádico de armas tomar.


El retrato de Turquía y los turcos en esta película (y no solo de su sistema penitenciario) no solo no hizo ninguna gracia al pueblo turco sino que la crítica también condenó los excesos dramáticos recurridos para caracterizar a los otomanos, quienes aparecen como depravados y crueles. Al propio Billy Hayes también le pareció exagerado e irreal el tratamiento que se hacía en Midnight Express de Turquía y su sistema judicial y penitenciario. Para colmo, la crítica también reprochó los excesos en mostrar violencia explícita. No obstante, la mayor parte de las críticas fueron positivas y el público acudió en masa a verla, convirtiéndose por derecho propio en una de las películas del año 1978. 
Uno de los aspectos más novedoso del filme fue su banda sonora a cargo del músico y productor suizo Giorgio Moroder, enteramente de  música electrónica y pre-tecno y que fue además la primera partitura ejecutada con sintetizador que ganó el Oscar a la mejor Banda Sonora. El Expreso de Medianoche fue también nominado al mejor guión para Oliver Stone, a mejor montaje, al mejor director para Alan Parker, mejor actor secundario para John Hurt y a mejor película.
 
Con el espaldarazo profesional que supuso Midnight Express y la nominación al Oscar  a mejor director, Alan Parker encaró la nueva década de los 80 con la vitola de ser un director a tener más que en cuenta, con todo lo que esto conlleva, y su próxima película se esperaba con ansiedad. En 1979 David Puttman y él producen y realizan un  anuncio para la cerveza Heineken que se convierte en el más caro realizado en Europa hasta el momento con cien extras. Parker se encontraba muy a gusto en EEUU y su siguiente película también fue americana: Fame (1980), una nueva colaboración con Alan Marshall como productor, fue un nuevo encargo que dio a Alan la oportunidad de volver a dirigir un musical. El guión estaba escrito por el joven Cristopher Gore sobre una idea de David de Silva y la música corría a cargo del hermano de este, Michael. Fama trataba sobre las andanzas de varios alumnos durante varios cursos en el Instituto de Arte de Nueva York, unos aspirantes a actores y actrices, otros a músicos, a bailarines, etc. La película trataba de captar la realidad y el día a día de las aspiraciones de estos jóvenes y sus relaciones entre ellos, con el profesorado y con sus familias, además de cómo influían sus problemas propios y su realidad social. La película no contaba con actores conocidos pero si con un buen puñado de jóvenes actores, algunos con habilidades musicales y/o cantoras, que no lograron hacer carrera en el mundo del cine en los años siguientes. Dividida en varios segmentos conforme a los cursos académicos pasaban (con los mismos personajes durante cuatro años), la película no tiene un desarrollo narrativo convencional sino que se centra en las viñetas dramáticas de los diversos alumnos: Coco (Irene Cara), una puertorriqueña vitalista y multitalentosa, Bruno (Lee Curreri) un tímido pero tenaz chaval italoamericano pero con un oído especial para la música, Montgomery (Paul McCrane) un sensible estudiante de interpretación que terminará admitiendo su homosexualidad, Ralph (Barry Miller) un aspirante a cómico hispano marcado por las desgracias de su familia, Leroy (Gene Anthony Ray) un rebelde afroamericano de Harlem aspirante a bailarín, Lisa (Laura Dean), Doris (Maureen teffy), Hilary (Antonia Franceshi)…
La película, estrenada en mayo de 1980, fue un éxito de público, especialmente entre adolescentes y jóvenes, pero no encontró unanimidad en la crítica. Pese a su estilo realista y sus buenos momentos, es cierto que la película no resulta honesta del todo ya que recurre a innecesarios artificios dramáticos. La banda sonora, repleta de canciones que se oyen a largo del film interpretadas por los protagonistas,  fue un éxito de ventas y el tema central, Fame, interpretado por Irene Cara, llegó a los mas altos puesto de las listas de todo el mundo. Fama consiguió dos Oscar (mejor canción original para el tema central y mejor banda sonora original) y obtuvo otras cuatro nominaciones. En 1982 se comenzó a emitir la serie de televisión basada en la película (en la que Parker no tenía nada que ver), que duró varias temporadas hasta 1987 y en la que tomaron parte algunos de los actores de la película como Gene Anthony Ray, Lee Curreri, Albert Hague y Debbie Allen, superando en popularidad a la película convirtiéndose en toda una franquicia. En 2009 se estrenó un torpe remake de la película original.   


Alan Parker iba ganando respetabilidad y prestigio en el mundo del cine, pero intuía que su figura, tras la controversia de Midnight Express, no era muy cómoda en EEUU. Allí, junto con su inseparable Alan Marshall, seguía siendo un director de encargo, y como tal aceptó dirigir Shoot The Moon (Después del Amor, 1982) al tiempo que preparaba un proyecto más personal junto al grupo de rock Pink Floyd. Shoot The Moon era un drama conyugal que describía el dilema de Goorge Dunlap (Albert Finney) un brillante escritor cuarentón que pese a tener una feliz vida familiar decide tener un romance con una mujer más joven (Karen Allen) pero no se decide a dejar a su familia ya que no quiere que ni su esposa (Diane Keaton) ni su familia encuentren una nueva vida sin él. Un drama sensible y muy bien filmado,  Después del Amor es una de las mejores películas de Alan Parker y la crítica la alabó, pero fue un total fracaso en taquilla. Con una espléndida fotografía de Michael Seresin y unas interpretaciones estupendas a cargo de Albert Finney y Diane Keaton, la película es un pequeño clásico olvidado que merece ser revisado.    


Para la siguiente película tras Shoot the Moon, Parker pudo volver a trabajar en el Reino Unido con un curioso proyecto: hacer una adaptación a la pantalla del exitoso disco conceptual de Pink Floyd The Wall (1979). Parker, fan de Pink Floyd, quiso convertir el disco narrativo en película nada más escucharlo; allí se contaba la historia de Pink, una estrella del rock auto aislada del mundo debido a multitud de experiencias traumáticas (pérdida prematura del padre, una madre sobreprotectora y dominante, profesores déspotas y proclives al castigo físico, un matrimonio fracasado) y convertido pese a su éxito profesional en un ser débil encerrado tras el muro construido por sus circunstancias, al tiempo que el consumo de drogas le sumerge en un mundo irreal en el que él se ve así mismo como el dictador fascista de una Inglaterra alternativa en donde se dedica a perseguir y exterminar a todos aquellos que ensucian la virtud  inmaculada de Gran Bretaña (artistas, judíos, homosexuales). Roger Waters, líder de Pink Floyd y creador del concepto del The Wall, había contado con la colaboración del dibujante Gerald Scarfe, famoso por sus caricaturas en The Sunday Times y su estilo barroco, para el diseño de la carpeta del disco y sus personajes, así mismo Scarfe había realizado algunas alucinantes secuencias de animación para ser proyectadas durante la gira de The Wall en 1980 y como parte del videoclip de Another Brick in the Wall, que él mismo dirigió. La idea de Pink Floyd era hacer una película de The Wall, pero que consistiría únicamente en filmaciones de los conciertos más algunas secuencias animadas de Gerald Scarfe y escenas dramatizadas. Se daba la circunstancia de que Roger Waters quería que Alan Parker dirigiese la película, pero la idea de Parker era solo producirla, como ya se lo hizo saber al propio Waters una vez ambos se pusieron en contacto. En 1981 Roger Waters se encargó de escribir el guión de la película potenciando el aspecto narrativo y dejando poco espacio para las escenas de los conciertos. Scarfe concibió el aspecto visual del filme e ideó más secuencias animadas. Al final, se optó por no incluir las secuencias del grupo tocando en directo y The Wall  se convertiría en algo así como un gran videoclip musical con varias canciones. Parker, que estaba liado rodando Shoot the Moon  decidió finalmente dirigir la película. El cantante Bob Geldof, líder de la banda new wave Boomtown Rats, interpretó al personaje de Pink, en detrimento del propio Roger Waters que en un principio iba a ser el protagonista.


Pink Floyd -The Wall (1982) llevó mucho tiempo de preparación y rodaje, aunque al final su metraje fue 95 minutos. Fue la película más cara rodada hasta el momento por Alan Parker. Las secuencias animadas concebidas y dirigidas por Gerald Scarfe en total suponen alrededor de 15 minutos (se aprovecharon algunas rodadas en 1980 previamente al proyecto de la película). Se utilizaron finalmente 23 de las 26 canciones  del disco original The Wall, mas un tema descartado para ese disco y una canción nueva dividida en dos partes.  Pink Floyd -The Wall esta basado narrativamente en los temas de The Wall, compuestos en su mayoría por Roger Waters con la colaboración ocasional del guitarrista David Gilmour y del productor musical del álbum, Bob Ezrin y es un compendio de imágenes turbadoras y desasosegantes  tanto en imagen real como en animación, concebidas de manera simbólica y metafórica para mostrar el desastroso y enfermo universo mental del protagonista Pink (muy bien interpretado por Bob Geldof aunque no hiciese posteriormente carrera como actor) y como elemento crítico de las contradicciones históricas, políticas y sociales del Reino Unido.
Este concepto histórico-político, ya insinuado en el álbum como crítica a la era Tatcher, que parecía navegar al totalitarismo, fue reforzado por el trabajo de Gerald Scarfe y sus metafóricas e inquietante imágenes animadas (la Union Jack convertida en una cruz sangrante, los soldados - cadáveres, las cruces de camposanto multiplicadas), configurando un claro mensaje antibelicista (el filme comienza en la II Guerra Mundial). Formalmente, Pink Floyd - The Wall bebe claramente del lenguaje del videoclip- que por entonces estaba empezando a explotar- y pone de manifiesto la habilidad de Alan Parker para crear pesadillas visuales. Sin apenas diálogos y solo con las canciones de Pink Floyd, la película mete al espectador en un mundo alucinante que  estalla en los compases finales con el Pink fascista liderando una siniestra sociedad seminazi (solo existente en su enferma cabeza) rendida ante el inquietante símbolo de los dos martillos.


La película fue estrenada mundialmente en el festival de Cannes en mayo de 1982, sin que la mayor parte del público entendiese nada de nada. El estreno comercial en RU fue en el mes de julio y pese a las reticencias iniciales de parte de la crítica, fue un éxito de taquilla tanto en Gran Bretaña como en EEUU. Se saludó a Pink Floyd El Muro como una acertada película de poesía visual que ofrecía una alucinante metáfora sobre la autodestrucción y la alienación y las imágenes de dibujos animados de Gerald Scarfe fueron muy comentadas. Ciertamente,  Pink Floyd - The Wall es una película llevada al límite y repleta de momentos e imágenes desagradables: violencia extrema, personajes bizarros (el profesor y su alter ego cartoon, las hordas fascistas de Pink similares a las SS, la inquietante madre del protagonista) imágenes repulsivas (el afeitado corporal de Pink que se convierte en una velada automutilación sanguinolenta)  y detalles de difícil digestión (las grotescas máscaras de los escolares y los seguidores de Pink, el picadillo cárnico en la cadena industrial al que son sometidos estos), pero es una muy acertada parábola sobre la alienación y el aislamiento del ser humano contemporáneo además de un (tanto basto, eso sí) estudio psicológico de los efectos de las adversidades en el individuo.
 Merecen ser destacadas las imágenes animadas, poderosas, sobrecogedoras; hoy en día siguen sorprendiendo y entusiasmando y muchos de los personajes y elementos animados del filme son ya iconos pop: los martillos caminantes, el avión-aguila, el juez-culo, el pelele rosa alter ego de Pink, la esposa-mantis, la madre-vagina, las flores copuladotas, el profesor-marioneta…impagable. Por si solas, las imágenes de dibujos animados de The Wall son una obra maestra del cine de animación. Pese a todo, Pink Floyd, y aunque sus fans se sintieron satisfechos con la película, pronto empezaron a poner reparos (la banda se encontraba en 1982 muy cerca de la ruptura) y a Roger Waters, el verdadero padre de la criatura todo en conjunto le pareció “una experiencia desagradable". Alan Parker declaró que la película fue una de las “experiencias más miserables” de su vida creativa.  No obstante, Pink Floyd -The Wall con el tiempo será apreciada por sus creadores y hoy es todo un clásico del musical contemporáneo y un ejemplo de cine-rock, además de haber sido una gran influencia en el campo del videoclip. Curiosamente, y a pesar de que Pink Floyd regrabaron y remezclaron para la película muchos de los temas de LP original y añadieron nuevas canciones, nunca se ha publicado la BSO de la película.

Alan Parker a mediados de los 80 tenía ya tantos seguidores como detractores. Su traspiés comercial con Shoot the Moon y la algo divergente acogida de Pink Floyd The Wall le estaban poniendo al borde del encasillamiento de cineasta maldito, pero lo cierto es que los directores de videoclips y de anuncios le adoraban, aunque la crítica no sabía como posicionarse. Los excesos visuales de The Wall  hicieron olvidar pronto el buen gusto de Shoot the Moon y volvieron a sacar la palestra el maremágnum de violencia de Midnight Express. Epítetos como fascista estético comenzaron a salir de la pluma de algunos críticos (en referencia a la imaginería de buena parte de The Wall) y estaba claro que Alan Parker era artísticamente un cineasta controvertido. Pero sea como fuere, en 1984. Parker dirigió uno de sus mejores filmes, Birdy. Basado en una novela de William Wharton, Birdy contaba la historia de dos jóvenes amigos, Birdy (Mathew Modine) y Al (Nicholas Cage), que a mediados de los 70 se encuentran sufriendo las consecuencias de su participación en la guerra de Vietnam, con un Birdy recluido en un psiquiátrico creyendo ser un pájaro, tipo de animal por el que siempre ha sentido fascinación. Al lo largo de flashbacks, asistimos a la adolescencia en  los 60 de Al y Birdy y sus inquietudes y esperanzas  personales, cortadas de cuajo por los horrores de la guerra, y también contemplamos como Al trata de ayudar (sin éxito) a su amigo enfermo mental, quien perece ser feliz en su nuevo estado animal, catatónico y silencioso  Filme humano, poético e inteligente,  Birdy es un bonito canto a la amistad y una vibrante denuncia antibélica. La película consiguió el Gran premio del Jurado en el Festival de Cannes de 1985 y grandes elogios de la crítica. Las interpretaciones de los por entonces jóvenes Mathew Modine y Nicholas Cage son excepcionales (especialmente la del primero) y la fotografía de Michael Seresin, colaborador habitual de Parker, es deslumbrante. La música corrió a cargo de Peter Gabriel en su primera banda sonora para un filme, y al igual que en Midnight Express con Giorgio Moroder, estaba ejecutada en su mayor parte por sintetizadores y electrónica.  


Consciente de que a pesar de todo su destino estaba en Hollywood, Alan Parker continuó en EEUU tras el éxito de crítica de Birdy y en 1987 vuelve a dar en el clavo con otra de sus mejores películas: Angel Heart (El Corazón del Angel, 1987). Adaptación de la novela Fallen Angel de Hjortsberg. El Corazón del Angel es una mixtura de cine negro, intriga y terror con el resultado de una película apasionante, oscura y de nuevo enormemente turbadora. El propio Parker se encargó de adaptar el guión (el primero que firmaba desde Bugsy Malone) y contó con un interesante reparto en donde se encontraba Mickey Rourke, actor entonces en alza, Charlotte Rampling, Lisa Bonet (que era conocida por The Bill Cosby Show) y Robert De Niro encarnando al mismísimo Lucifer, trasuntado en un enigmático empresario llamado Louis Cyphre en esta historia.  Ambientada a mediados de los 50, la película narra la historia de la investigación por parte de un desaliñado detective neoyorquino, Harry Angel (interpretado por Rourke con su por entonces habitual aspecto de abandono) del paradero de un antaño popular cantante cuya pista se pierde en la II Guerra Mundial, conduciéndole  esto a Nueva Orleans y su oscuro mundo de vudú y brujería. Crímenes, truculentos, personajes inquietantes, juegos de pistas falsas, sanguinarios rituales vudú y una agobiante atmósfera presidida por el mal absoluto - encarnado en la figura diabólica de Louis Cyphré, magistralmente encarnado por De Niro- presiden una película muy bien narrada y totalmente inquietante que hasta el momento resultó la segunda mejor película de Alan Parker tras Midnight Express. De nuevo, la película no se libró de la polémica por lo gore de algunas escenas y su carácter sádico. El s aspecto más controvertidos de Angel Heart fue sin duda la escena de sexo sanguinolento entre Mickey Rourke y Lisa Bonet que tuve que ser cortada en EEUU para huir de la clasificación X. Además, la participación de Bonet, que hacía de una de las hijas de Bill Cosby en La Hora de Bill Cosby, supuso un lastre para la permanencia de la actriz en dicha telecomedia familiar y como resultado se ausentó unas temporadas de ella para protagonizar un spin off de la misma.  



El Corazón del Angel consiguió no solo buenas críticas, sino que fue además un éxito en taquilla. Considerada una película de culto tanto dentro del thriller como en el cine de terror o fantástico, Angel Heart es una película que merece ser reivindicada. Todo parecía indicar que Alan Parker se encontraba en racha artística tras titubeos anteriores y lo cierto es que con si siguiente película Mississippi Burning (1988) no defraudó ya que se trata de su segunda mejor película (para algunos la mejor). Arde Mississippi  esta basada un hecho real sucedido en 1964 en un pueblo del Estado de Mississippi, el asesinato de tres trabajadores de los derechos civiles. La película es un thriller dramático basado en al investigación de los asesinatos por parte de dos agentes del FBI (trasuntos de los agentes reales que llevaron a cabo la investigación), Rupert Anderson (Gene Hackman) un ex sheriff de Mississippi conocedor de los complicados conflictos raciales ente blancos y negros en el sur de EEUU en los 60 y Alan Ward (Willem Dafoe), un agente más pragmático y arriesgado. La sombra del Ku Klux Klan y sus amenazas y ataques a la población negra, es notable en la localidad donde ocurren los acontecimientos y pronto todos los indicios apuntan al propio KKK, en el cual participan notables del pueblo como el sheriff o el alcalde. La película, que fue de nuevo un encargo y en donde por primera vez Alan Marshall fue el productor, puede ser considerado como la menos personal de Alan Parker hasta el momento, pero no deja de ser un magnífico thriller y un llamativo retrato de la realidad de muchas poblaciones del sur de EEUU en los 50 y 60 donde el Ku Klux Klan campeaba a sus anchas. No obstante, muchos periodistas e historiadores afirmaron que el filme no era anda fiel a la realidad de los hechos descritos, a lo que Parker se defendió diciendo que  Arde Mississippi no era un filme histórico ni un documental, sino una dramatización. Pese a que en la película el FBI aparece como implicado en crímenes racistas, se dijo que la visión del papel de dicho organismo contra el KKK en Mississippi era demasiado idílica e inexacta ya en realidad que no se molestaron mucho en investigar esos casos.      

Mississippi Burning es ya un clásico del cine de los años 80 y uno de los mejores thrillers de los últimos 30 años. Además de Hackman y Dafoe, en el reparto se encuentran Frances McDormand, Brad Dourif, R. Lee Emey, y Gailard Sartain. La fotografía de Peter Bizou (que ya había trabajado con Parker en The Wall) es excepcional, reflejando toda la belleza de Mississippi, y las interpretaciones están a la altura de una gran película.  La película recibió varios premios, entre ellos el de mejor película según el National Board of Review Awards, 3 premios BAFTA, un Oscar a la mejor fotografía y el premio del Festival de Berlín al mejor actor para Gene Hackman. En total, la fotografía de Peter Bizou obtuvo 3 premios diferentes. Además, Mississippi Burning estuvo nominada para otros 6 Oscar incluidos los de mejor actor (Hackman), mejor actriz secundaria (Frances McDormand), mejor director y mejor película. Era la segunda vez que Alan Parker obtenía nominaciones a mejor director y película, tras Midnight Express.
  

Tras Arde Mississippi, la estrella de Alan Parker empieza a declinar en los 90 y sus películas bajarán bastante en cuanto a calidad. En 1990 estrena Come See the Paradise (Bienvenidos al Paraíso) un melodrama ambientado en la II Guerra Mundial con Dennis Quaid de protagonista. La película, que trata de la difícil posición de un proyeccionista de cine de Nueva York casado con una americanojaponesa ante el comienzo de la contienda bélica y el internamiento subsiguiente de su mujer y su hija en un campo de concentración para americanos de origen japonés, tiene un planteamiento interesante pero no es más que la típica superproducción dramática ambiciosa con vistas a la taquilla y resulta bastante impersonal dentro de la obra del director, aunque el fuese el guionista (este fue su tercer guión totalmente original en casi 20 años). La estupenda música de Randy Edelman es de lo más salvable de la película,  que fue un fracaso en taquilla y a la crítica tampoco le entusiasmó; un duro traspiés para un cineasta ya estaba considerado “de culto”. Precisamente en 1991, Alan Parker formó parte del jurado en el festival de Cannes. Consciente de que podía reencontrarse a si mismo volviendo a sus raíces, el director británico decidió volver a Europa para rodar una película de bajo prosupuesto, un musical concretamente, casi 10 años después de The Wall. The Commitments (1991), coproducción entre Irlanda, Reino unido y EEUU, supuso además la vuelta de Parker al cine británico tras la película basada en el disco de Pink Floyd, aunque no fuese al cien por cien un filme de las islas. Rodada en Irlanda y con intérpretes primerizos y prácticamente amateurs, la película estaba orientada al público juvenil y no en vano sus protagonistas eran un nutrido grupo de veinteañeros. Basada en la novela de Roddy Doyle, la película contaba las andanzas de Jimmy (Robert Arkins), un chaval dublinés enamorado del soul, y el grupo que consigue formar, los Commitments con otros jóvenes de la ciudad. Los intérpretes principales fueron elegidos más que por sus habilidades interpretativas por sus facultades musicales, y aunque el resultado no fue malo del todo, no se puede decir que esta sea una película que destaque por sus grandes interpretaciones. La banda sonora estaba compuesta por temas clásicos del soul interpretados por la banda formada para la película. La película, que parte de al crítica vio como una continuación del espíritu de Fama, no consiguió encontrar su público, especialmente fuera del RU y de Irlanda y supuso un nuevo fracaso en taquilla a nivel general. Fluctuando entre el drama, el musical y la comedia y técnicamente bien realizada y presentada, The Commitments es una película tan tramposa como poco convincente, un fallido intento de Parker de oportunísticamente convertirse al cine independiente de sus inicios pero con mediocres resultados. No obstante, en Gran Bretaña e Irlanda obtuvo gran éxito y fue uno de los filmes del año para la crítica. Como dato curioso, en esta película intervienen los hermanos Jim, Sharon y Andrea Corr, futuros miembros del grupo folk pop irlandés The Corrs.    

Alan Parker decidió regresar a Hollywood para enderezar su carrera y siguiendo su propia máxima de que “un cineasta tiene que hacer al menos una película de cada género existente”, volvió a dirigir su mirada a la comedia con The Road to Wellville (El Balneario de Battle Creek, 1994) basada de nuevo en una novela, concretamente de T. Coraghessan Boyle adaptada por el propio Parker que además por primera vez ejercía de productor de una cinta propia. La historia cuenta en tono de chanza un exagerado y fantaseado episodio de la vida del Dr. Jonh Harvey Kellog, el creador de los cereales Kellog´s y la crema de cacahuete, un personaje bastante peculiar por su integrista y extrema defensa de la abstinencia sexual y del vegetarianismo en su balneario en Battle Creek. Sir Anthony Hopkins encarnó de un modo caricaturesco al excéntrico médico en el estadío previo de creación de su imperio nutricional y en medio de rocambolescas y surrealistas intrigas industriales con extravagantes situaciones por medio. Mathew Broderick y Bridget Fonda encarnaron a los Lightbody, fieles clientes del balneario, John Cusack al empresario Ossining y Dana Carey al bizarro hijo adoptivo de Kellog. Con un humor grueso, nonsense y algo escatológico, la película, hasta el momento la peor de Parker, fue muy mal tratada por la crítica y obtuvo una taquilla modesta. La un tanto histriónica interpretación de Hopkins tampoco se libró de las duras palabras de los plumillas.      


En la segunda mitad de los 90, Alan Paker asume con resignación su status de gran director en decadencia. Incluso en círculos cinéfilos y en publicaciones especializadas, películas suyas que en otro tiempo fueron alabadas como Bugsy Malone, Pink Floyd The Wall, Birdy o El corazón del Ángel, comienzan a verse cuestienadas en cuanto a calidad y Parker no pocas veces es considerado como une esteticista efectista y polemista. Con todo, en 1996 no se rinde y se entrega a un proyecto ambicioso, la adaptación al cine de la famosa opera rock de Tim Rice y Andrew Lloyd Weber Evita. La idea de llevar al cine esta obra, estrenada como disco en 1976 y en 1978 convertida obra teatral musical con multitud de representaciones en todo el mundo en diferentes años, era ya antigua, pero por un motivo u otro no se había podido llevar a cabo, Cuando en los 90 resurgió la idea, Oliver Stone se involucró en ella y escribió un guión adaptando la historia de Rice y Weber, pero la producción sufrió un parón. Tras la renuncia de Oliver Stone, el productor Robert Stigwood, promotor de varias célebres obras y filmes musicales (Grease, Hair, Jesucristo Superstar, Fiebre de sábado noche) incluida la propia Evita, ofreció a Parker dirigir el filme por su experiencia en musicales, no sin antes retocar el guión de Stone, precisamente el autor del libreto de El Expreso de Medianoche. La obra Evita contaba la historia de Eva Duarte de Perón, esposa del presidente perón y primera dama de Argentina entre 1946 y su muerte en 1952 e idolatrada en su país por defender los derechos de las clases desfavorecidas (los descamisados), además de ser ministra de Trabajo y Salud. En general, la obra de Rice y Weber presentaba a Eva Perón como una apasionada y desinteresada defensora del pueblo llano frente al olvido de la clase política (ella era una mujer hecha a si misma procedente de una familia humilde), pero al mismo tiempo se recriminaba su hipocresía al dejar a su marido el presidente Juan Perón y a los políticos y militares actuar contra sindicatos y facciones progresistas. 

   
 Tras un baile de candidatas con habilidades de canto para encarnar a la mítica y populista política y filántropa, Parker se decantó por Madonna frente a aspirantes como Michelle Pfeiffer; Glenn Close o Patti LuPone. Su elección no fue bien recibida en Argentina debido al polémico carácter de la cantante y actriz estadounidense, inadecuado para encarnar a un símbolo nacional argentino. El reparto lo completaron Antonio banderas como Ché, voz de la oposición a Eva y al peronismo (siguiendo la idea del libreto original de Tim Rice, y no como el Ché Guevara, tal y como ocurrió en las adaptaciones teatrales), Jonathan Pryce como Juan Perón, y Jimmy Nail como Magaldi, el cantante primer protector de Eva Duarte. Muy bien rodada y estructurada para ser un filme prácticamente enteramente cantado, Evita no defraudó a los fans de la ópera rock y resulta un filme sólido pese a algunos excesos propios del género musical. Tanto Madonna como Banderas y Pryce se encuentran convincentes en sus roles y Alan Parker demostró que seguía siendo un excelente director, pese a no tratarse este filme de una de sus mejores obras. La película tuvo algunos premios menores y nominaciones y consiguió un Oscar por la canción You Must Love Me, un tema nuevo que Tim Rice y Andrew Lloyd Weber incluyeron en la película junto al resto de tonadas de su musical. 


El ya maduro Alan Parker encaró en 1999 otro gran reto: plasmar en imágenes el famoso best seller de Frank McCourt Angela´s Ashes (Las Cenizas de Ángela). Concebida como una coproducción entre Irlanda y EEUU. Ambientada en la ciudad irlandesa de Limerick en los años 30 y 40, la historia contaba al infancia y adolescencia de Frank McCourt, rodeada de pobreza  y marcada por el alcoholismo de su progenitor, quien fundía las escasas ganancias de su familia mientras Ángela, la madre, luchaba por sacar adelante a sus numerosos hijos, algunos de ellos fallecidos en la infancia. Robert Carlyle interpretó a Malachy, el padre, Emily Watson a Ángela, y varios actores infantiles y adolescentes al joven Frank  en diferentes edades. Aunque trata de ser una adaptación fiel de la excelente novela original, la película no logra captar las aristas del libro y se queda en una buena película sin más. Eso si, el ambiente de la Irlanda urbana empobrecida de mediados del siglo XX esta muy bien plasmado. Una vez más, el cineasta demostró su habilidad dirigiendo a niños.   

En 2002, Alan Parker es nombrado Caballero del imperio Británico y pasa a ser Sir Alan Parker. Y en 2003 filma la que es su última película hasta la fecha y también su mejor película en los últimos 20 años, The Life of David Gale (La Vida de David Gale), un alegato contra la pena de muerte que sin embargo dividió a la crítica. La película, escrita por Charles Randolph (era la primera vez que Parker recurría a una idea original desde Come See the Paradise), cuenta la historia de David Gale (Kevin Spacey) un profesor de universidad norteamericano activista contra la pena capital que paradójicamente se encuentra en el corredor de la muerte acusado de matar a otro activista. Gale cuenta su vida y trayectoria a la periodista Bitsey Bloom (Kate Winslet), volcada en al lucha contra la pena de muerte hasta que en un momento concreto cae en desgracia por una acusación de violación y asesinato de otra activista amiga suya que le supone una condena a muerte en el Estado de Texas. Pero ¿fue el él culpable? ¿Qué hay detrás de todo esto? La película, un apasionante ejercicio de filme denuncia combinado con thriller y docudrama, sorprendió por lo intrincado de su sensacional guión y por su alucinante e inesperado final. No obstante, no obtuvo por parte de la crítica todos los parabienes que se merecía, si bien fue objeto de alabanzas por algún sector de esta. Bastante lastrado por su condición de filme denuncia y acusado de película trampa, Alan Parker volvió  ser de nuevo objeto de polémico y reabrió desde el mundo del cine el debate sobre la pena de muerte en EEUU con toda la controversia que este tema siempre suscita y con encontradas opiniones. Como el propio Sir Alan dice, Las películas que hago tienden a polarizar las opiniones de la gente.

En 2011 poco sabemos de los planes de futuro de Alan Parker. Tal vez ya no vuelva a sorprendernos más porque todo su factor sorpresa parece haber dado ya de sí, pero quien sabe. Cineasta controvertido pero honesto y genial, pocos como él han sabido ser tan agitadores, personales y  con tan buen ojo crítico o mejor dicho, pertubardor.  




 
FILMOGRAFÍA DE ALAN PARKER

Melody (1971) (guión)
Our Cissy (1974) (corto)
Footsteps (1974) (corto)
The Evacuees (1975) (TV)
Bugsy Malone (Bugsy Malone, nieto de Al Capone (1976)
No Hard Feelings (1976) (TV)
Midnight Express (El Expreso de Medianoche) (1978)
Fame (Fama) (1980)
Shoot the Moon (Después del Amor) (1982)
Pink Floyd The Wall (1982)
Birdy (1984)
Angel Heart (El Corazón del Angel) (1987)
Mississippi Burning (Arde Mississippi) (1988)
Come See the Paradise (Bienvenidos al Paraíso) (1990)
The Commitments (Los Commitments) (1991)
The Road to Wellville (El Balneario de Battle Creeck) (1994)
Evita (1996)
Angela´s Ashes (Las Cenizas de Angela) (1999)
The Life od David Gale (La Vida de David Gale) (2003)


Para más información de las películas de Alan Parker:

http://www.imdb.com/name/nm0000570/

No hay comentarios:

Publicar un comentario