martes, julio 17, 2012

El Aparatito Lumiere ELEFANTE BLANCO


 
** y 1/2

Con muy buenas intenciones se presenta este nuevo filme del argentino Pablo Trapero (Carancho): retrato de la deplorable situación de las villas (barrios marginales) de Buenos Aires, denuncia de la secular ineficacia política en Argentina, posición favorable hacia esa parte de la iglesia católica comprometida con los más desfavorecidos hasta las últimas consecuencias, denuncia de la pasividad de otra parte de la iglesia en muchos aspectos, muestrario de cómo se las gastan las sórdidas bandas de narcos en Buenos Aires, denuncia de la brutalidad policial…el problema es que la manera de contarlo no está a la altura dramática exigida para hacer una gran película. Mimbres había de sobra, pero un guión que difumina incomprensible muchos aspectos que podían dar bastante de sí y en cambio opta por explotar otros más tópicos y vagos, da al traste con todo. Y eso que hay no pocos elementos de buen cine en Elefante Blanco, pero todos desperdigados, rotos, fragmentados…un poco rompecabezas, la verdad. El realizador Pablo Trapero no obstante hace un notable esfuerzo en otorgar verismo y credibilidad a una historia realista e inmediata (algo que el cine argentino hace excelentemente) y en ese  sentido poco se le puede reprochar a una película cuyo fuerte es retratar magistralmente toda la miseria (física y moral) de un humildísimo y degradado barrio chabolista bonaerense que sueña con dar el primer paso que ayude a ver la luz al final del túnel, pero la cosa es muy complicada por variadísimas razones. Julián (Ricardo Darín, siempre omnipresente cuando hablamos de cine argentino), un cura completamente implicado en la labor social desde tiempo atrás, no cejará en su empeño pese a que las cosas se están poniendo cada vez más difíciles, con la ayuda de Luciana, una asistente social (Martina Gusmán) y un nuevo sacerdote, Nicolás (Jéremie Renier) un joven ex misionero belga traumatizado por experiencias pasadas.   

Uno de los peros de este filme es que sus personajes- muy bien interpretados, eso sí- parecen muchas veces moverse sin rumbo por la historia, dando pasos atrás, desdiciendo lo visto anteriormente. No son sólidas muchas subtramas y todo al final parece esta un poco a la remanguillé. Pero que duda cabe que Elefante Blanco, en varios momentos impresionante e incuso emocionante con ese totalmente desolador retrato del barrio cuya pobreza aparece retratada con una crudeza total y sin  remilgos en escenas de una veracidad asombrosa. No recomendable para espectadores muy sensibles, resulta especialmente crudo y sobrecogedor todo lo relacionado con las luchas de bandas de narcotraficantes (auténticas autoridades y alma de la barriada) y su terrorífico mundo. El mensaje final, ambiguo aunque con ciertas dosis de esperanza, tampoco parece estar a la altura de las circunstancias con respecto al transcurso de la historia. Filme bienintencionado en definitiva pero sin ese plus de lucidez y concreción de que se le exige al cine más social.  


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