domingo, mayo 06, 2018

UN LUGAR TRANQUILO (A QUIET PLACE)


 
*** y 1/2

Ciencia ficción-fantasía inusual y con premisa curiosa que podría convertirse en una película de culto aunque puede que no sea del gusto de los seguidores más acérrimos de las películas de invasiones extraterrestres ya que se apuesta por una vía de expresión más bien cercana al drama, sólo hay lo justo de acción, escasea la violencia y como rasgo más singular, apenas hay diálogos. Si, por que en este filme dirigido y protagonizado por el actor-realizador John Krasinski se habla lo justo y casi toda la comunicación es en lenguaje de signos por razones de la historia. Lo que se nos cuenta es el esfuerzo de una familia norteamericana por sobrevivir a una invasión alienígena (de la que apenas se nos dan datos) en donde una raza de extraterrestres invasores  depredadores carnívoros ciegos se guían por el sonido para capturar a sus víctimas humanas, lo que obliga a los supervivientes de la depredación -que se supone ha habido antes de los acontecimientos del guión- a moverse sigilosamente, no hacer apenas ruido y hablar sólo en idioma de signos. Es por tanto un drama-thriller con elementos psicológicos y familiares que para captar toda su esencia y disfrutar plenamente de ella es preciso seguir la historia con atención, tener empatía con la angustia de los personajes (algo que se consigue sin mucha dificultad dado el buen pulso narrativo del filme y el trabajo de los actores) y no esperar una película fantástica al uso.   

La comunicación y sus problemas, el miedo y el instinto de supervivencia son los tres temas principales que toca este filme, con el trasfondo de las relaciones de padres e hijos de fondo, elemento este último que dispensa algunos de los elementos más logrados y emotivos de la cinta sin olvidar algunos intensos segmentos de intriga que consiguen meter al espectador en un puño. Los Abbot (John Krasisnski y Emily Blunt), un joven matrimonio con tres hijos pequeños trata de buscar un lugar seguro para refugiarse de los voraces monstruos extraterrestres tratando de no dejar pistas de sonido. Desgraciados acontecimientos hacen que las relaciones sean difíciles en especial entre Lee, el padre y su hija Regan, que es sordomuda y la razón por la que su familia conoce el lenguaje de signos (Millicent Simmonds, sorda en la vida real y la revelación en El Museo de las Maravillas). Sin sustos fáciles, con pocos efectos especiales, sin recursos de terror de serie B y si con cierto halo de cine independiente y por que no, de western, esta película demuestra que una película de ciencia ficción puede funcionar perfectamente como un buen melodrama sin abandonar los elementos que se le presuponen al género. El reparto funciona extraordinariamente bien destacando especialmente sus intérpretes infantiles. Tal vez sobra un diseño de los extraterrestres que recuerda demasiado al de Alien, pero todo lo demás brilla en su plenitud. Recomendable tanto a seguidores del fantástico como a los que no sean fans del género. 

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